“No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.”
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.”
William
Ernest Henley
A eso de caer y volver a levantarse
fracasar mil veces y volver a comenzar
seguir un camino y tener que torcerlo
encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso de fijarse una meta y tener que seguir otra
esquivar una prueba o tener que encararla
planear un vuelo y en soledad verlo despegar
aspirar y no poder, avanzar y no llegar.
A eso de amar al otro y no ser correspondido
de no corresponder al que te ha elegido
de encontrar tu lugar y sentirte perdido
de sentir la perdida del ser mas querido.
A eso de gritar la verdad y jamás ser oído
de reclamar lo justo y no ser atendido
de soñar con la paz y vivir en el conflicto
de aceptar la realidad sin caer en el olvido.
A eso de estar en soledad o en dulce compañía
de los días de
tristeza y otros plenos de alegría
de que los ojos no solo miren y la realidad vean
de que el cerebro funcione y las manos trabajen.
A eso de que el alma irradie y la pasión asienta
de que la respiración se acelere y el corazón ame
de que el cuerpo experimente y se exalten los sentidos
lo llaman condición humana, mas es milagro divino.
Entre estas y otras cosas, al paso del día a día
no lo llames experiencia no lo llames enseñanza
no lo llames costumbre no lo llames constancia
a todo esto simplemente, has de llamarlo vida.
Libro: Viaje de Medianoche-entresueños-
Autor: Alicia Díaz Caramés
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